La idea de establecer sistemas regulatorios para el desarrollo de la IA fue propuesta el 30 de mayo por los principales desarrolladores de esta herramienta, quienes firmaron una carta conjunta en la que participaron 350 ejecutivos, investigadores e ingenieros expertos en el campo.
El mundo tal y como lo conocemos está siendo transformado por tecnologías innovadoras como la Inteligencia Artificial, en especifico ChatGPT, pero se está descuidando la discusión sobre los límites y peligros de estas innovaciones en términos éticos y sociales.
Gabriela Ramos, del departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la Unesco, abordó este tema en una entrevista en el programa "Al habla con Warkentin".
Según Ramos, aunque los avances tecnológicos son rápidos, la discusión se centra únicamente en lo tecnológico, sin detenerse a considerar si estas tecnologías contribuyen a construir una sociedad más justa y equitativa.
El gran problema
En sus propias palabras, "la respuesta es no, estamos creando un mundo en el que solo los privilegiados, que tienen acceso a los equipos y la tecnología, pueden usarla".
Esta perspectiva forma parte de la nueva iniciativa de las Naciones Unidas. Antonio Guterres, secretario general de la ONU, defendió recientemente la creación de una agencia internacional encargada de supervisar el desarrollo de la lnteligencia Artificia.
La idea de establecer sistemas regulatorios para el desarrollo de la IA fue propuesta el 30 de mayo por los principales desarrolladores de esta herramienta, quienes firmaron una carta conjunta en la que participaron 350 ejecutivos, investigadores e ingenieros expertos en el campo.
La preocupación por la ética y la responsabilidad social en el desarrollo de la Inteligencia Artificial ha ido en aumento. Diversas voces destacadas están abogando por la adopción de medidas que garanticen un uso responsable de estas tecnologías.

















