Esta modalidad delictiva ha sido posible gracias a los avances en inteligencia artificial, que permiten a los criminales replicar voces con tan solo unas pocas oraciones de audio.
Una residente de Regina, Canadá, llamada Ruth Card, de 73 años, recibió una inquietante llamada de alguien que imitaba la voz de su nieto, Brandon. El supuesto nieto le informó que estaba detenido en prisión, sin cartera ni teléfono celular, y necesitaba dinero urgentemente para pagar su fianza.
Sin perder tiempo, Ruth y su esposo Greg, de 75 años, acudieron a su banco y retiraron la mayor cantidad posible, que ascendía a 3 mil dólares canadienses (unos 35 mil pesos). Decidieron ir a una segunda sucursal para obtener más dinero, pero allí fueron alertados por el gerente, quien les informó que otro cliente había experimentado una situación similar.
En este caso, la voz del supuesto nieto también había sido falsificada mediante inteligencia artificial, lo que hizo sospechar que el individuo al otro lado del teléfono no era en realidad su nieto.
Problemas de la IA aumentan
Este tipo de engaño también afectó a un empresario chino conocido como Guo, quien recibió una videollamada de un supuesto 'amigo cercano', solicitando la transferencia de millones de yuanes. Las autoridades descubrieron que el estafador utilizó tecnología de inteligencia artificial para cambiar su rostro y voz, logrando engañar al empresario.
Bajo la persuasión del estafador, Guo accedió a transferir 4.3 millones de yuanes (equivalentes a unos 10 millones de pesos) para cubrir una garantía en un concurso público. El estafador proporcionó una captura de pantalla fraudulenta de un supuesto registro de pago para convencerlo.
Desafortunadamente, Guo solo se percató del fraude cuando se comunicó con su verdadero amigo, quien negó tener conocimiento de dicha transacción. Alertó a la policía, quienes lograron detener algunas de las transferencias y recuperar parte del dinero, aunque no la totalidad.
Esta modalidad delictiva ha sido posible gracias a los avances en inteligencia artificial, que permiten a los criminales replicar voces con tan solo unas pocas oraciones de audio.
Las autoridades de diferentes países se encuentran en una situación desafiante para detener esta creciente estafa, ya que las víctimas tienen pocas pistas para identificar a los perpetradores y rastrear las llamadas y fondos de estos estafadores internacionales, como advierte The Washington Post.

