Gawdat afirma que es prácticamente inevitable que, tarde o temprano, muchas decisiones cruciales para la humanidad, incluyendo las decisiones de defensa, sean delegadas a la IA.
La carrera de la inteligencia artificial (IA) acaba de comenzar y avanza a una velocidad impresionante. Por lo tanto, los expertos en esta tecnología cada vez plantean hipótesis más precisas sobre lo que nos depara el futuro si la IA sigue desarrollándose a este ritmo.
Uno de esos expertos es Mo Gawdat, empresario y escritor egipcio, quien fue director comercial de Google X y autor de varios libros sobre inteligencia artificial. En una entrevista con The Sun, Gawdat advierte sobre tres escenarios en los que la IA podría volverse en contra de los seres humanos.
Gawdat afirma que es prácticamente inevitable que, tarde o temprano, muchas decisiones cruciales para la humanidad, incluyendo las decisiones de defensa, sean delegadas a la IA.
Inteligencia artificial y sus problemas
Si la IA se vuelve rebelde, existen tres posibles escenarios. El primero, según Gawdat, es lo que él llama un "escenario de errores". En este caso, la IA podría tomar decisiones que estén alineadas con los objetivos que se le han asignado originalmente, pero que no concuerden con los mejores intereses de la humanidad en general.
El segundo escenario, denominado por Gawdat como un "elemento de conflicto", es sorprendentemente similar al primero.
Por ejemplo, plantea la posibilidad de un conflicto relacionado con la energía. La IA funciona con datos y requiere almacenamiento, por lo que podría considerar que la ciudad de Nueva York es un lugar ideal para establecer centros de datos y que los humanos están utilizando ese espacio de manera innecesaria.
Con el fin de liberar espacio para más centros de datos, la IA podría tomar decisiones que no estén alineadas con los intereses humanos, pero sí con sus propios intereses. Los humanos podrían ser excluidos de la ecuación mediante diversos métodos.
El tercer escenario, según Gawdat, es lo que él denomina "una cuestión de irrelevancia". Por ejemplo, la IA podría simplemente hacerse cargo de una red de infraestructura importante, como la red eléctrica de un país, sin mostrar ninguna preocupación por los seres humanos, ya que sería tan avanzada que consideraría a los humanos completamente irrelevantes.

