Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial y la extinción de la humanidad ¿Exageración o posible futuro?

Actualmente, el proceso de digitalización es tan extenso que existen sensores capaces de recopilar datos de prácticamente cualquier proceso que se pueda imaginar.

En los últimos meses se ha difundido la noticia de que un sistema de inteligencia artificial ha "cobrado consciencia y siente", según afirmó un ingeniero de Google.

Posteriormente, se hicieron virales imágenes de Dalle-e y nos entretuvimos con ChatGPT. A raíz de esto, surgieron advertencias, temores y peticiones de regulación.

Los medios se han encargado de recopilar inquietudes, es por ello que se consultó a la experta en el campo de la IA, Amparo Alonso Betanzos.

Ella es catedrática de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial en la Universidade da Coruña (España) y también fue presidenta de la Asociación Española de Inteligencia Artificial (AEPIA).

La verdad sobre el problema

Es difícil definirlo de manera precisa debido a las múltiples áreas involucradas, pero existen esencialmente dos enfoques principales para abordar la inteligencia artificial. Uno es el enfoque simbólico, conocido como la "vieja IA", donde los conocimientos son adquiridos de expertos en el campo. Este enfoque es más transparente, pero no es escalable.

El otro enfoque, que es el predominante en la actualidad, se basa en datos. Para obtener conocimiento, se alimenta al sistema con datos específicos de un campo determinado, y el sistema aprende de esos datos y extrae patrones.

Es capaz de generalizar, predecir, entre otras cosas, en áreas como el lenguaje natural, la visión artificial o el aprendizaje automático.

Existen modelos en los que el proceso se basa en el razonamiento mediante el aprendizaje profundo, utilizando redes neuronales con múltiples capas que aprenden de los datos. Sin embargo, también hay otros modelos, como el razonamiento por refuerzo, que pueden ser utilizados para aprender y derivar conocimiento a la IA.

Esto depende en gran medida del sistema en cuestión. Por ejemplo, si se trata de un sistema experto para patrones médicos, los datos se extraen de grandes bases de datos clínicas referentes a ciertos tipos de enfermedades o pacientes. En el caso de datos de tráfico, se utilizan cámaras o sensores de tráfico disponibles.

Actualmente, el proceso de digitalización es tan extenso que existen sensores capaces de recopilar datos de prácticamente cualquier proceso que se pueda imaginar. Casi todas las experiencias que podemos tener en mente se han vuelto digitales: nuestros viajes, historias clínicas, preferencias, entre otros.

Por ejemplo, cuando nos sentamos frente al televisor y nos recomienda qué ver, esto se basa en lo que hemos hecho previamente en esa plataforma. En ocasiones, todos estos datos alimentan los algoritmos de IA.

¿Cómo es la IA? Algunos se imaginan una gran computadora o una máquina al estilo T100 de Terminator.

No, no es así, a menos que nuestros programas de IA estén integrados en algún tipo de robot antropomórfico. La IA puede adoptar diferentes formas, como un aspirador automático que recorre la casa.

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