Inteligencia Artificial

Inteligencia artificial dando terapia ¿es posible?

Pero ¿es realmente posible? ¿Se puede sustituir la habilidad y experiencia de un ser humano con un programa de computadora? ¿Qué se perdería en el camino?

En los últimos meses, se ha estado hablando cada vez más acerca de la inteligencia artificial (IA). A juzgar por las noticias, parece que en poco tiempo estos programas podrían llegar a hacerse cargo de una gran cantidad de cosas, incluso reemplazar a los seres humanos en diversas tareas.

Esto ha generado cierta preocupación en algunos ámbitos, como el académico y el artístico, donde se teme que las IA puedan suplantar el trabajo humano.

Los profesores, por ejemplo, temen que los estudiantes utilicen la IA para hacer sus trabajos, mientras que los artistas se preocupan por el hecho de que cualquiera pueda crear ilustraciones o fotografías realistas con solo usar aplicaciones como Dall-e.

No obstante, en la mayoría de las profesiones, la IA parece tener un gran potencial para facilitar el trabajo.

La investigación sobre el tema

Recientemente, se ha planteado la posibilidad de utilizar la IA para brindar servicios de salud mental. Las ventajas parecen evidentes: esto podría abaratar y simplificar mucho el proceso, especialmente en aquellas zonas del mundo en las que es difícil acceder a un profesional de la salud mental.

Pero ¿es realmente posible? ¿Se puede sustituir la habilidad y experiencia de un ser humano con un programa de computadora? ¿Qué se perdería en el camino?

Según el profesor Andrew Penn, en un artículo publicado en la revista Psychology Today, aunque las IA actuales son muy poderosas y pueden responder de manera similar a un ser humano, todavía hay algo que no funciona del todo.

El autor se refiere al concepto de "valle inquietante", creado por el japonés Masahiro Mori, para describir la sensación de inquietud o repugnancia que se siente cuando se interactúa con un robot que se parece mucho a un ser humano, pero que no lo es del todo.

Este efecto ha sido objeto de estudios científicos y parece ser que los movimientos antinaturales de los androides de hoy en día pueden desencadenar una actividad en el núcleo subtalámico del observador, un área del cerebro afectada por la enfermedad de Parkinson.

Entonces, ¿esto significa que no es posible utilizar la IA para brindar servicios de salud mental? No necesariamente. Si bien todavía hay un largo camino por recorrer, la IA podría ser una herramienta útil para ayudar a los profesionales de la salud mental a llegar a más personas y a brindar atención más personalizada.

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