Inteligencia artificial provoca una alza en extorsión por contenido sexualInteligencia Artificial

Inteligencia artificial provoca una alza en extorsión por contenido sexual

Una vez que estas imágenes se propagan, las víctimas pueden enfrentar grandes dificultades para evitar que el contenido manipulado se siga compartiendo o para lograr que sea eliminado de internet.

El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) ha emitido una advertencia al público sobre individuos malintencionados que generan contenido conocido como "deepfakes" mediante la manipulación de fotografías o videos con el propósito de atacar a sus víctimas.

En particular, se destaca que los avances tecnológicos están constantemente mejorando la calidad, personalización y accesibilidad de la creación de contenido mediante inteligencia artificial (IA).

El FBI continúa recibiendo informes de víctimas, incluyendo niños y adultos que no han dado su consentimiento, cuyas fotos o videos han sido alterados y utilizados para contenido explícito.

Posteriormente, estas imágenes o videos se distribuyen públicamente en redes sociales o sitios web pornográficos con el objetivo de acosar a las víctimas o llevar a cabo esquemas de sextorsión.

Manipulación de contenido explícito

La alerta del FBI indica que los individuos malintencionados utilizan tecnologías y servicios de manipulación de contenido para explotar fotos y videos.

Generalmente, estos materiales son obtenidos de las cuentas de redes sociales de las personas, de fuentes abiertas en internet o son solicitados a las propias víctimas. Luego, se utilizan para crear imágenes de naturaleza sexual que parecen ser reales y se distribuyen en redes sociales, foros públicos o sitios web pornográficos.

Según el informe del gobierno de Estados Unidos, muchas víctimas, incluyendo menores, desconocen que sus imágenes han sido copiadas, manipuladas y compartidas hasta que alguien más les llama la atención al respecto.

Posteriormente, las fotos son enviadas directamente a las víctimas por parte de los individuos malintencionados para llevar a cabo sextorsión o acoso, o hasta que son descubiertas en internet.

Una vez que estas imágenes se propagan, las víctimas pueden enfrentar grandes dificultades para evitar que el contenido manipulado se siga compartiendo o para lograr que sea eliminado de internet.

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