Desde el clásico "Frankenstein" hasta las novelas de robots de Isaac Asimov y los cómics de Iron Man, estas creaciones ficticias han moldeado nuestras creencias sobre la IA en la realidad.
La reciente entrega de la saga "Misión: Imposible" nos presenta a una malvada inteligencia artificial llamada Entidad, que sin duda resulta aterradora, ¿verdad?
Al igual que otras inteligencias artificiales ficticias como Skynet en las películas de Terminator o HAL 9000 en "2001: Una odisea del espacio", la Entidad no es precisamente un ser benévolo.
La trama se centra en una carrera entre los protagonistas y los villanos para hacerse con el control de esta IA, la cual posee un conocimiento absoluto y se encuentra fuera de control, amenazando con destruir el mundo en una forma no especificada.
Aunque la película ofrece emocionantes acrobacias y escenas de acción, mi mente inquieta por la tecnología se plantea qué tan plausible es la existencia de la Entidad. ¿Cómo se compara con otras supercomputadoras malignas presentes en la cultura popular? Y, más importante aún, ¿hasta qué punto debemos tomar en serio las representaciones de la IA en el cine?+
Aunque pueda parecer trivial discutir en profundidad sobre los villanos de películas de IA, es importante tener en cuenta que la ficción ejerce influencia en nuestra percepción de la inteligencia artificial. Desde el clásico "Frankenstein" hasta las novelas de robots de Isaac Asimov y los cómics de Iron Man, estas creaciones ficticias han moldeado nuestras creencias sobre la IA en la realidad.
Cabe mencionar que este artículo contiene algunos detalles de la trama de "Misión: Imposible - Dead Reckoning, Primera Parte", por lo que constituye un spoiler, pero no arruinará la película, ya que la trama en sí no es el elemento central de la obra (según Ann Hornaday, del Washington Post, quien le otorgó tres de cuatro estrellas).
—La idea de que la Entidad pueda piratear prácticamente cualquier sistema electrónico, observar y escuchar todo lo que ocurre en el mundo y aprender de ello de forma autónoma, es bastante ridícula. Las tecnologías de IA actuales no tienen esa capacidad.
La Entidad posee una capacidad de previsión tan extraordinaria que puede predecir con precisión los acontecimientos futuros y manipular todas las posibilidades, algo que simplemente no es factible.
Además, la Entidad muestra intencionalidad, similar a los robots de la ficción de Isaac Asimov, ya que intenta protegerse a sí misma.
Mi colega Emily M. Bender sostiene que estas máquinas no comprenden nada; la comprensión es exclusiva de los seres sensibles.
Esto concuerda con muchas representaciones populares de reconocimiento facial en los medios, donde el software posee una visión y capacidad de identificación casi reales. No obstante, en el mundo real, esta tecnología suele fallar constantemente.
Incluso en la película "Misión: Imposible", hay una escena en la que un personaje llamado Benji Dunn viaja en un coche autónomo y muestra desconfianza al respecto, colocándose el cinturón de seguridad como indicando que no se fía del sistema.
Es innegable que la IA todavía plantea incertidumbres, y los creadores de la película reflexionaron lo suficiente como para presentar a un personaje inseguro acerca de este tema. Fue un detalle acertado.
El problema eterno es que la tecnología y la informática se presentan en los medios populares como algo mágico.
Incluso en la película "Misión: Imposible", se plantea la idea de que una vez que los buenos obtienen una clave para acceder al código fuente de la Entidad, podrían controlarla. Esto es un malentendido; incluso si se tuviera el código fuente real de una IA, eso no proporcionaría toda la información necesaria.
Además, sería necesario conocer los pesos del modelo en una red neuronal para poder replicar sus decisiones. Y eso sin mencionar la necesidad de saber a qué datos tiene acceso la IA en cuestión.

