Inteligencia Artificial

ChatGPT es acusado de usar datos robados

Esto podría generar un conflicto importante, ya que recordemos que cuando Italia bloqueó ChatGPT, no solo cuestionó la recolección ilícita de datos personales de los usuarios, sino también la falta de herramientas para verificar su edad.

Una demanda colectiva ha surgido recientemente en contra de OpenAI, generando controversia en las últimas horas. La empresa dirigida por Sam Altman ha sido acusada de recopilar de manera ilegal grandes cantidades de información para entrenar a ChatGPT, incluyendo datos personales obtenidos sin consentimiento.

Los promotores de la denuncia, en su mayoría anónimos o identificados solo por sus iniciales debido al temor a represalias, afirman que OpenAI secretamente utilizó una técnica conocida como web scraping para obtener los enormes volúmenes de datos necesarios para el entrenamiento de ChatGPT. Sostienen que, al hacerlo, Sam Altman y su equipo violaron múltiples leyes de privacidad.

El documento presentado afirma: "A pesar de los protocolos establecidos para la compra y uso de información personal, los acusados optaron por un enfoque diferente: el robo.

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Recopilaron sistemáticamente 300.000 millones de palabras provenientes de internet, libros, artículos, sitios web y publicaciones, incluyendo información personal obtenida sin consentimiento. OpenAI lo hizo en secreto y sin registrarse como intermediario de datos, como exige la ley aplicable".

Las acusaciones formuladas por los demandantes son sumamente graves. Aunque se sabe que los modelos de inteligencia artificial utilizados en aplicaciones como ChatGPT suelen hacer uso de información pública disponible en la web para su entrenamiento, se alega que OpenAI habría ido más allá.

De acuerdo con la demanda colectiva, la startup habría utilizado la integración de sus tecnologías, como GPT-4, el modelo de lenguaje que impulsa a ChatGPT, en otros productos y servicios para interceptar y acceder ilegalmente a diversos tipos de material. Se mencionan ejemplos como datos de ubicación y fotografías personales vinculadas a Snapchat, información financiera de Stripe, preferencias musicales y gustos de Spotify, conversaciones privadas de Slack y Microsoft Teams, e incluso registros de salud privados de MyChart.

La demanda cita dos leyes estadounidenses que se supone que OpenAI ha violado al recopilar información para el entrenamiento de ChatGPT. Estas leyes son la Ley de Fraude y Abuso Informático y la Ley de Privacidad de las Comunicaciones Electrónicas, ambas promulgadas en 1986.

Además, los demandantes aseguran que la información personal identificable obtenida ilegalmente incluye a "niños de todas las edades".

Esto podría generar un conflicto importante, ya que recordemos que cuando Italia bloqueó ChatGPT, no solo cuestionó la recolección ilícita de datos personales de los usuarios, sino también la falta de herramientas para verificar su edad.

"El desprecio de los acusados por las leyes de privacidad solo se equipara a su desprecio por el riesgo potencialmente catastrófico para la humanidad. Un ejemplo emblemático tanto del riesgo final como del desprecio abierto de los acusados es esta declaración del CEO de OpenAI, Sam Altman: 'La IA probablemente conducirá al fin del mundo, pero mientras tanto, habrá grandes empresas'".

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