Los primeros beneficiarios de esta nueva tecnología serán aquellos que tienen dificultades literarias. Y no faltarán quienes celebren la inminente democratización de la escritura.
Hace algunas semanas, el diario The New York Times publicó su primera reseña sobre una novela creada por sistemas de inteligencia artificial. Esta obra, titulada de forma literal "Death of an author" (La muerte de un autor), apenas tuvo un "5%" de aporte humano en su creación.
La existencia misma de esta primera novela de silicio anuncia el declive de la escritura tal como la conocemos. Es solo cuestión de tiempo antes de que se publiquen obras literarias sintéticas indistinguibles de las orgánicas, y no me refiero únicamente a los best sellers, sino a todo tipo de obras literarias.
Es cierto que seguiremos escribiendo hasta el final de nuestros días, de manera buena o mala, pero nunca lo haremos como lo hacíamos antes de que naciera el golem de la inteligencia artificial.
Soluciones y problemas
Un ejemplo, alguien puede tener un problema con su refrigerador; La garantía había expirado y el fabricante no tenía obligación de resolverlo.
Como no se quería perder tiempo, se le pide a Chat GPT que redactara un mensaje persuasivo exigiendo una solución. Y ayer se recibió un refrigerador nuevo sin tener que pagar ni un centavo.
Anécdotas como esta abundan, especialmente entre personas que no son escritores y que ahora, gracias a Grammarly o ChatGPT, pueden escribir.
Los primeros beneficiarios de esta nueva tecnología serán aquellos que tienen dificultades literarias. Y no faltarán quienes celebren la inminente democratización de la escritura.
En cuanto a los primeros perdedores, supongo que serán los escritores de géneros estandarizados como las notas de prensa, los informes de noticias, los manuales de instrucciones, las descripciones de productos o los libros de texto, que ya llevan años sufriendo las consecuencias de un mercado saturado y mal remunerado.

