¿Las criptomonedas podrían significar el fin de la democracia?Criptomonedas

¿Las criptomonedas podrían significar el fin de la democracia?

Los bancos han estado haciendo intentos por apresar la libertad de las criptomonedas, esto con el objetivo de obtener información de sus usuarios y restringir en qué gastan su dinero.

En estos últimos años hemos sido testigos de un creciente interés en la idea de las monedas digitales del banco central.

En cada país, un banco central administra la moneda local y la política monetaria para garantizar estabilidad financiera. A diferencia del efectivo tradicional, se espera que el digital se actualice bajo las infraestructuras financieras nacionales a las necesidades cambiantes de la economía y la tecnología.

Liderados por instituciones financieras internacionales como el Banco de Pagos Internacionales y el Fondo Monetario Internacional, los centrales examinan tecnologías, realizan experimentos y preparan escenarios económicos nacionales.

No obstante, los bancos centrales no pueden ni deben identificar las consecuencias sociales de implementar esta tecnología, cuestión que puede ser altamente negativa.

La transición a las monedas digitales nacionales brinda a los gobiernos la capacidad de automatizar transacciones y crear condiciones bajo las cuales se puedan gastar. Esto plantea implicaciones cruciales sobre la democracia que deben identificarse y considerarse antes de que las monedas digitales del banco central se conviertan en una realidad.

Las preguntas que surgen

Se espera que las monedas digitales de los bancos centrales otorguen a las autoridades la capacidad de controlar completamente las finanzas de sus ciudadanos. Los estados podrían restringir la compra de bienes y servicios por parte de los ciudadanos, los gobiernos obtendrían una mayor influencia y control sobre la vida de las personas.

Por ejemplo, las sociedades podrán decidir si limitar la compra de un billete de lotería a una persona adicta al juego es una característica positiva del dinero. Del mismo modo, también podrían interceder si la asistencia social solo se puede usar para alimentos, medicinas y alquiler.

La introducción de una moneda digital del banco central plantea una serie de preguntas importantes. La primera es si las personas se beneficiarían o no de las nuevas características de estas monedas digitales. La segunda es si podemos estar seguros de que estas características, en manos de los gobiernos, no socavarán los cimientos de las democracias, que ya se tambalean . Ambas preguntas plantean discusiones importantes sobre el futuro y nuestros valores como sociedad.

También hay muchas preguntas abiertas sobre las que los ciudadanos, en lugar de los bancos centrales, deberían deliberar ¿Queremos conectar la información financiera personal con los sistemas de crédito? ¿Qué tal compartir gastos de salud o donaciones políticas con gobiernos y corporaciones? ¿Qué pensamos acerca de emitir dinero diferente, con diferentes características financieras, a diferentes personas? ¿Cuál es la importancia social de mantener efectivo junto con las monedas digitales del banco central? ¿Necesitamos siquiera una moneda digital del banco central?

No queremos dejar estas preguntas únicamente para quienes desarrollan e implementan sistemas monetarios digitales, o las plantean demasiado tarde. Actualmente, las preocupaciones sobre la democracia van a la zaga de la carrera por popularizar las monedas digitales de los bancos centrales. Es una discusión que no se da tan común como otras, pero está presente en nuestros días.

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