El Nordost Odin 2, elaborado con materiales de precisión para el segmento del audio de lujo, forma parte de sistemas de sonido millonarios y genera opiniones divididas entre quienes valoran su rendimiento y quienes lo ven como un símbolo de estatus
MÉXICO.- Mientras muchos intentan elevar la calidad del audio con nuevos altavoces o amplificadores, existe un cable de sonido cuyo costo puede alcanzar los 873 mil pesos por metro. Su valor incluso supera el de un Tesla Model Y, convirtiéndolo en uno de los artículos más exclusivos para entusiastas del audio.
Estamos hablando del Nordost Odin 2, un cable pensado para sistemas de audio de alta gama. Su elevado precio ha llamado la atención porque, además de conectar dispositivos, asegura preservar la máxima fidelidad de la señal en instalaciones donde cada componente implica una inversión millonaria.
Según información difundida por el medio especializado Xataka México, basada en datos del portal Luxurylaunches, estos cables pertenecen a una categoría donde el nivel de ingeniería, los materiales y los métodos de fabricación influyen directamente en su costo final.
¿Qué hace que el Nordost Odin 2 sea tan caro?
El fabricante creó este cable con conductores de cobre de ultra pureza recubiertos de plata, junto con un aislamiento diseñado para minimizar interferencias durante la transmisión del audio y conservar el máximo nivel de fidelidad posible.
Cada par tiene 24 conductores individuales organizados en una configuración desarrollada tras años de investigación. Además, en su producción se emplean procesos provenientes de las industrias aeroespacial y médica, donde los márgenes de error son muy reducidos.
El resultado es un producto concebido para equipos de sonido profesionales, cuyo objetivo es evitar cualquier pérdida de calidad durante la reproducción musical, incluso en los accesorios.
No está pensado para equipos comunes
El Nordost Odin 2 no suele emplearse en sistemas domésticos convencionales. Está creado para integrarse en uno de los conjuntos de audio más caros del mundo, cuyo costo ronda los 3.5 millones de dólares.
Dicho sistema incluye altavoces Wilson Audio WAMM Master Chronosonic, subwoofers Thor’s Hammer y cuatro amplificadores Dan D’Agostino, todos ellos requeridos en una sala especialmente diseñada para cumplir con las condiciones acústicas necesarias.
Además del equipo, el espacio debe contar con un tratamiento acústico profesional para maximizar el rendimiento de cada componente y minimizar cualquier distorsión del sonido.















