Sam Bankman-Fried, exCEO y fundador de FTX, requiere del dinero de las acciones de Robinhood para pagar a su defensa legal.
ESTADOS UNIDOS.- Sam Bankman-Fried, el exCEO y fundador de FTX, que hoy está caído en desgracia, recién fue extraditado a los Estados Unidos donde espera que su juicio se celebre a finales del 2023; sin embargo, en los primeros dictámenes, se señaló que el empresario no podría tocar sus fondos ni el dinero de las acciones de Robinhood.
En un artículo de Diario bitcoin se señala que el antes reputado empresario presentó esta semana una acción judicial para impedir que los deudores de FTX tomen el control de su participación, de lo que equivale a $450 millones en acciones de Robinhood.
Según reportaron distintos medios, que van desde CoinDesk y The Block, los abogados de SBF argumentaron que las acciones que actualmente se mantienen en disputa, no pertenecen a ninguna de las entidades relacionados con FTX, mismas que ahora se encuentran en bancarrota; y, añadieron que el fundador necesita del dinero para pagar gastos legales.
En mayo del 2022, Bankman-Fried y Gary Wang, su cofundador, formaron una sociedad llamada “Emergent Fidelity Technologies Ltd” con el fin de adquirir $56 millones en acciones de Robinhood. Asimismo, según informaron los ejecutivos, estos tomaron prestados fondos de Alameda para adquirir acciones.
Asimismo, en una presentación de diciembre ante el tribunal de quiebras de Estados Unidos, los representantes de FTX alegaron que las acciones únicamente estaban nominalmente en manos de Emergent Fidelity, y que, por su parte, estas debían congelarse hasta que esto pueda ser dividido de forma justa entre los acreedores.
Es inapropiado que los deudores de FTX pidan al tribunal que simplemente asuma que todo lo que el Sr. Bankman-Fried alguna vez tocó es presuntamente fraudulento. El Sr. Bankman-Fried requiere parte de estos fondos para pagar su defensa criminal”, asegura la defensa legal citada por los medios.
En una artículo de CoinDesk se afirmó que Emergent Fidelity, propiedad del 90% de Bankman-Fried y 10% de Wang se trataba, en realidad, de una empresa ficticia cuyos intereses eran “idénticos” a los de la empresa en general.















