En un estudio de un investigador Bitcoin descubrió dos formas para convertir la basura en energía para minar Bitcoin.
ESTADOS UNIDOS.- La minería de criptomonedas parece quedar en el olvido poco a poco; y, con los grandes vertederos de basura, que generan gran cantidad de gas metano, ha dado una idea a los mineros de Bitcoin: darles un nuevo uso al generar energía para sus equipos.
En un artículo del investigador de Bitcoin, Øyvind Sjaastad, señala cómo se puede reutilizar a los vertederos de basura como combustible para minar criptomonedas.
El problema más apremiante […] con respecto a los vertederos es la liberación de biogás, una forma de gas de efecto invernadero que consiste en alrededor de un 50% de metano y un 50% de dióxido de carbono”, señala Sjaastad.
Es bien sabido que la minería de criptomonedas es sumamente contaminante para el medio ambiente; y no solo eso, el entrenamiento de las inteligencias artificiales también lo es. Por ello, buscar alternativas para reutilizar la basura en energía, siempre es interesante.
Con esto en mente, tal como recoge Criptonoticias, los mineros de Bitcoin comienzan a “tocar las puertas” de los dueños de los vertederos para instalarse allí y aprovechar este biogás inutilizado. Por lo que tienen distintas ventajas como los bajos costos.
El biogás se genera cuando la masa orgánica, como los desechos de alimentos y plantas se descompone sin oxígeno. Durante un periodo de 100 años, el potencial de calentamiento del metano es de 28 a 34 veces mayor que el de Co2. Los desechos globales aumentarán un 70% entre 2018 y 2050 sin una acción urgente”, explica Sjaastad.
Así se puede usar el gas metano de los vertederos para generar energía.
Según explica Sjaastad en su publicación, existen dos formas para generar electricidad con el metano.
El primer método consiste en quemar el biogas en un ambiente controlado y producir energía para consumir en el mismo lugar o distribuir a través de una red.
El segundo método, por su parte, implica el uso directo. Es decir: procesar el biogás para convertirlo en gas natural y, tras esto, transportarlo a los consumidores. Sin embargo, ambos métodos, según puntualiza, tienen inconvenientes: la infraestructura física es costosa.















