El Parlamento de la Unión Europea ha tomado la iniciativa de promover la primera legislación integral sobre IA.
Los retos que la Inteligencia Artificial (IA) plantea al ámbito jurídico han evolucionado en los últimos años, pasando de ser meras especulaciones a la necesidad urgente de establecer límites legales que frenen su impactante avance.
Las amenazas que la IA conlleva en diversos campos y actividades han despertado numerosas voces que advierten sobre la necesidad de encontrar respuestas.
Incluso los directivos de empresas dedicadas a la IA se han sumado a los llamados de líderes políticos y organizaciones de consumidores para detener el avance de estas tecnologías, hasta evaluar sus efectos y establecer reglas básicas para su implementación en una amplia gama de actividades y aplicaciones.
Las diferentes complicaciones
En lo que respecta a la autoría, la IA generativa representa un desafío aún mayor que la propia aparición de Internet.
La ruptura de los principios históricos del derecho de autor, que se basan en la identificación de uno o varios autores físicos, no solo implica su desaparición en la fórmula básica, sino también las situaciones en las que autores anteriores reclaman violaciones a sus derechos cuando sus creaciones son utilizadas en nuevas obras mediante la Inteligencia Artificial.
En cuanto a esta cuestión, la respuesta varía según las jurisdicciones que han adoptado alguna postura al respecto.
Mientras algunos abogan por un cambio de paradigma que acepte las creaciones de entidades jurídicas como autores, otros niegan a estas producciones la condición de obras y, por lo tanto, la existencia de derechos que deben ser reconocidos o protegidos en el ámbito del derecho de autor.
Una posible alternativa que comienza a ser viable es obligar a los proveedores de herramientas de IA a citar a los autores cuyas obras se utilizan de manera significativa en las creaciones que generan. Sin embargo, de acuerdo con la legislación actual sobre derechos de autor, si el uso de obras previas va más allá de los permisos otorgados para su cita, se requerirá la autorización previa del titular de dichos materiales.
Otra área de preocupación especial es la conocida como "deepfake". Con el uso de herramientas disponibles para cualquier persona, es posible crear audios y videos que imitan la voz, la imagen y los movimientos de cualquier individuo. Más allá de las evidentes infracciones al derecho de imagen, resulta fácil anticipar casos en los que políticos y criminales puedan ser objeto de suplantación de identidad a niveles de sofisticación alarmantes.
El Parlamento de la Unión Europea ha tomado la iniciativa de promover la primera legislación integral sobre IA. El primer proyecto conocido incluye prohibiciones para la vigilancia biométrica remota en espacios públicos, utilizada para crear bases de datos de reconocimiento facial. Asimismo, la Ley de IA pretende prohibir los sistemas policiales predictivos, los cuales claramente limitarían el principio de presunción de inocencia.
















