La regulación establece cuatro niveles de riesgo de la IA, desde "inaceptable" hasta "mínimo", y busca prever los efectos negativos de la revolución tecnológica que avanza a una velocidad vertiginosa.
El Parlamento Europeo ha establecido las bases para regular la inteligencia artificial, en un momento en que esta tecnología está cada vez más presente en la vida cotidiana. Si bien no toda la IA necesita ser regulada, la Ley de Inteligencia Artificial impulsada por Thierry Breton y respaldada por una amplia mayoría tiene como objetivo regular el uso de las fuentes y los datos de los que se nutren los modelos generativos y evitar los usos maliciosos que puedan vulnerar los derechos de privacidad de los ciudadanos.
Para lograr esto, las empresas tecnológicas deberán ser más transparentes sobre el uso de IA, indicando claramente que los resultados generados por algoritmos son creaciones de IA, además de indicar las fuentes de los datos que se han utilizado para entrenar al sistema.
Esta transparencia es crucial para proteger los derechos de autor y propiedad intelectual, y garantizar la viabilidad de la industria de medios y el ecosistema cultural.
Una tecnología sin control
La regulación establece cuatro niveles de riesgo de la IA, desde "inaceptable" hasta "mínimo", y busca prever los efectos negativos de la revolución tecnológica que avanza a una velocidad vertiginosa.
Los usos perversos de la IA, como los sistemas de vigilancia masiva biométrica o el reconocimiento facial en espacios públicos, solo serán posibles bajo autorización judicial en investigaciones policiales graves, y quedan vetados los sistemas que usen rasgos de raza, religión o afinidad política para predecir conductas delictivas.
Es necesario garantizar la transparencia de la IA, la calidad de los datos que maneja y exigir la identificación de sus fuentes para que el ciudadano sepa qué es lo que ofrece un sistema capaz de dar un servicio de gran utilidad en múltiples profesiones.
La confianza y la seguridad del ciudadano sobre su fiabilidad deben estar en la base del modelo. La UE ha sido pionera con esta ley, aunque el objetivo siguiente tendrá que ser la coordinación de las medidas de control de la IA con otras regiones del planeta y crear los mecanismos para que su cumplimiento sea efectivo.

















