Por esta razón, la IA ha encontrado rápidamente su lugar en diversos sectores de la sociedad, especialmente en el ámbito militar, donde se considera una "gran ventaja". Por ejemplo, en Estados Unidos, varias ramas de las Fuerzas Armadas utilizan IA para el análisis de información, toma de decisiones, vehículos autónomos, logística y armamento.
El uso de la inteligencia artificial en nuestra sociedad ha experimentado un incremento exponencial en diversos ámbitos, abarcando desde la esfera política y social hasta el ámbito militar.
En este último, se ha comprobado que la inteligencia artificial tiene la capacidad de optimizar y automatizar muchas operaciones bélicas. Sin embargo, no todo es positivo, ya que esta eficiencia lograda a través de algoritmos puede ser susceptible de engaños y ataques cibernéticos.
Para adentrarnos en el tema, es necesario explicar cómo funciona este tipo de inteligencia. Sin importar el contexto en el que se aplique la Inteligencia Artificial (IA), su implementación sigue un proceso común: la IA combina grandes volúmenes de datos que se procesan rápidamente con algoritmos inteligentes.
Guerra e IA
Esta combinación permite al software aprender y automatizar procesos de manera autónoma. En este sentido, se diferencia de un programa informático convencional, ya que no recibe órdenes para obtener un resultado, sino que, al replicar un modelo cognitivo, se asemeja más a la acción humana.
Por esta razón, la IA ha encontrado rápidamente su lugar en diversos sectores de la sociedad, especialmente en el ámbito militar, donde se considera una "gran ventaja". Por ejemplo, en Estados Unidos, varias ramas de las Fuerzas Armadas utilizan IA para el análisis de información, toma de decisiones, vehículos autónomos, logística y armamento.
Desde tareas rutinarias hasta el uso de drones, la IA proporciona una amplia gama de información que puede ayudar en la toma de decisiones. Además, se ha demostrado que los sistemas de software implementados en este campo aumentan la seguridad de los soldados, son efectivos en la búsqueda y rescate de personas y pueden prevenir ataques enemigos, entre otras operaciones.
Entre los programas destacados en el ámbito militar de Estados Unidos se encuentran Skyborg, NTS-3 y Golden Horde, utilizados por la Fuerza Aérea. En el caso de Skyborg, el programa busca integrar sistemas de IA en vehículos aéreos autónomos no tripulados para que puedan operar de manera independiente, sin intervención humana. También se investiga la posibilidad de integrarlos con formaciones de aviones tripulados y no tripulados que estén en funcionamiento.
En cuanto a NTS-3, es capaz de desarrollar nuevos receptores GPS que incorporan señales para comunicarse con las unidades militares, lo cual es crucial en el campo de batalla. Por otro lado, el programa "Golden Horde" busca crear un sistema de armamento que se pueda insertar en bombas o misiles guiados, para que puedan funcionar en conjunto con otras armas. De esta manera, un conjunto de armas tendría la capacidad de compartir datos relevantes, como la ubicación de los enemigos o sus defensas.
De esta forma, las armas podrían reaccionar en tiempo real, debilitar las defensas enemigas y coordinar tareas de combate, demostrando una gran eficacia en estas misiones.
Otro ejemplo de la implementación de IA es China, que en 2017 anunció su estrategia para utilizar esta tecnología con el objetivo de "mejorar la competitividad nacional y proteger la seguridad nacional". En este sentido, durante la pandemia de COVID-19, China aumentó el uso de IA para identificar a personas contagiadas por el virus.
Además, Putin afirmó en una declaración que "quien se convierta en líder en el ámbito de la IA dominará el mundo".
















