El empleo habitual de las memorias USB ha experimentado una reducción considerable.
Por más de veinte años, las memorias USB fueron unas de las herramientas más relevantes para el almacenamiento y transferencia de datos digitales. El estándar Universal Serial Bus (USB) transformó la manera de conectar dispositivos electrónicos, simplificando cables y puertos que antes resultaban complejos y poco compatibles entre sí. Gracias a esta innovación, millones de usuarios pudieron guardar documentos, imágenes, música y software en pequeñas unidades portátiles conocidas como pendrives. Su tamaño reducido, facilidad de manejo y precio asequible las hicieron casi indispensables en oficinas, hogares y centros educativos.
El éxito del USB se atribuyó principalmente a su comodidad y simplicidad de uso. No requería instalaciones complicadas ni configuraciones especiales: solo era necesario conectarlo para que el sistema lo detectara automáticamente. También, permitía transportar datos sin necesidad de internet, algo crucial durante los años 2000. Con el tiempo, se mejoró en velocidad y capacidad, pasando de unos pocos megabytes a cientos de gigabytes, e incluso incorporando formatos más avanzados como USB-C, que actualmente también posibilita cargar dispositivos y transmitir video.
No obstante, el uso habitual de las memorias USB ha caído considerablemente. Una de las causas principales es el crecimiento del almacenamiento en la nube. Servicios como Google Drive, Dropbox e iCloud permiten guardar archivos en servidores remotos y acceder a ellos desde cualquier dispositivo con conexión a internet, eliminando la necesidad de llevar un dispositivo físico. Además, la sincronización automática facilita mantener los archivos siempre actualizados.
Según información difundida por Infobae, la popularidad de los SSD externos ha modificado las preferencias de los usuarios. Estos dispositivos, conectados mediante USB-C o Thunderbolt, ofrecen transferencias mucho más veloces y capacidades que alcanzan varios terabytes, lo que resulta atractivo para profesionales del video, la fotografía y la gestión de grandes volúmenes de datos.
Por otro lado, el disco duro externo (HDD) continúa siendo una alternativa para quienes buscan gran capacidad a bajo precio. Además, las tarjetas SD y microSD han ganado popularidad por su tamaño compacto y buena relación entre velocidad y costo, aunque su fragilidad limita su uso prolongado o en ambientes exigentes.
La utilidad de las memorias USB en la actualidad
Una de las ventajas principales de las memorias USB es que no requieren conexión a internet. A diferencia de los servicios en la nube, funcionan sin necesidad de estar conectados, lo que es muy útil en sitios sin acceso a la red o con conexión limitada.
Otra ventaja destacable es su rapidez y seguridad. Al conectarse directamente al puerto USB, los datos se transfieren sin depender de servidores externos. Además, existen modelos con protección por contraseña o cifrado, lo que proporciona mayor seguridad a la información.
Finalmente, las memorias USB ofrecen una buena relación entre capacidad y costo, convirtiéndolas en una alternativa económica y práctica para respaldar datos importantes

















